Sin categoría

Se movió la montaña, pero no sé a dónde va.

Es cierto al parecer eso sobre lo que le pides al Universo es lo que obtienes finalmente.

En este caso no demoró mucho, de hecho la maquinaria se había movido antes de haber acabado la entrada anterior, pero lo escrito en esa entrada no era la primera vez que lo había pensado ni deseado, venía desde mucho tiempo más atrás.

Pedí que se moviera la montaña, y la montañá se arremangó sus faldones, se puso en pié y caminó pesadamente sin saber exactamente aún qué pretendía conseguir con acercarse un poco para salir de su mutismo y articular algo parecido a una disculpa entre líneas que dejaba ver a duras penas su arrepentimiento.

Ese día pasaba por un momento sensible y acepté seguir el hilo de la conversación, pero en poco tiempo me di cuenta que nada realmente habia cambiado, todo lo que me había alejado en un comienzo seguía estando ahí. Entonces se me vino encima lo que ido aprendiendo de apoco en este tiempo, como recolectando prendas de trocitos de medias verdades, lo que sirva para mi bien, y me pregunté: Para qué volver? Qué sentido tiene? Si nada ha cambiando, qué sentido tiene volver a lo mismo, que por alguna razón dejó de funcionar, por qué funcionaría ahora? si sigo pensando exactamente lo mismo; que no funciona.

Quizás todo se redujo a ese estúpido orgullo de sentir que te deben una disculpa, y luego de conseguida la disculpa, ya no queda nada, no hay día despúes de ese instante.

He pasado mucho tiempo pensando en que no siento nada,  todo me da igual, y ya no me importa lo mismo que antes. Perdí el interés y las ganas. De alguna manera siento que ya se murió en mí la flamita que hubo en mí por él. Pasó mucho tiempo y nadie regó la plantita, simplemente se secó, y no sé si en el tallo corra algo de savia que mantenga una parte aún verde.

El vaso se rompió, y por más que intentemos arreglarlo siempre será un vaso roto que fue reparado, nunca volverá ser como era antes. La historia ya cambió.

Queda aprender a vivir con esa cicatriz en la faz del cristal y darle un valor de reliquia rescatada del olvido, si es que vale la pena. No sé si era un vaso de cristal fino o era de vidrio barato y común.

Cuando volví a oír su voz, no me impresionó tanto como ver letras escritas en la pantalla, y menos impresión me causó saber que nada había cambiado, seguían ahí esos mismos estúpidos defectos que me cansaron y aburrieron la primera vez.

Ese inútil afán infantil e inmaduro por querer competir conmigo,  pavoneándose de sus satisfactorias victorias ganadas a la vida, como si para mí significaran algo trascendental dignas de atónita admiración. Que ahora tenga actividades extraprogramáticas que le ocupan tiempo y dejándome entre ver que ya no tendrá el mismo tiempo para estar conmigo, lo ve como si hubiera vencido a un dragón por la manera de decirlo con todo orgullo.

Orgullo de qué? Creerá que gana el que demuestra menos interés por el otro, que el que depende menos emocionalmente del otro, gana.

Que ya no tenga tiempo para mí, o sólo este dispuesto a dejarme las migajas de su tiempo.

Y quizás sí, gana, pero no hay que fingir no depender emocionalmente del otro, verdaderamente no hay que depender emocionalmente del otro, para ser realmente fuerte.

Pero qué gana? si aún no hay algo que ganar.

Para ganar, primero tiene que haber algo y aún no hay un algo  que llevarse como premio.Y lo peor es que sigue siendo tan infantil como para amenazar con que se trancará si lo presiono, ja.

A mí me da igual, no tengo nada que perder,  ni que ganar, para mí serían pérdidas de todas maneras, así que no se puede amenazar con perder algo que jamás se ha tenido o que ya no se desea. No está en posición de amenazar. Yo no pierdo nada si se va, al contrario, gano mi libertad y así ya no me veo en la disyuntiva de tener que dejar toda mi vida acá por hacer toda una nueva vida allá con él.

Yo sé quién soy, sé como soy y lo valiosa como persona que soy. No hay muchas como yo y eso por más que le pese es verdad y lo sabe, y es eso precisamente lo que más le gusta de mí.

Podrán haber miles de mujeres por todas partes, pero como yo muy pocas, soy una aguja en un pajar y ya me encontró una vez. Por eso volvió, porque se dio cuenta que otra como yo no va a encontrar, no en esta misma vida al menos.

Eso es un plus invaluable para mí, y para su mala suerte estoy consciente de eso. La diferencia entre él y yo, aparte de las evidentes, es que yo me conozco, sé quien soy, sé cuáles son mis gustos y mis capacidades, mis virtudes y mis defectos, mis habilidades y mis torpezas, y reconocerlo no me hace soberbia, solo soy realista, racional y franca.

Está perdido, lo mismo que le atrae de mí, le aleja.

Es él quien no tiene nada de esto claro en su cabeza porque básicamente no se conoce a sí mismo, ha vivido toda su vida viviendo el día a día, empujando la carreta para delante mirando siempre el suelo, haciendo lo que se ha sentido obligado por las circunstancias a hacer y es triste por él, porque teniendo potencial para haber tenido una vida mucho más plena, se adaptó a sobrevivir como pudo, pero aún así no se torció, y no por no saber lo mismo que sé yo, es menos que yo. No, es buen hombre a pesar de no haber tenido las mismas oportunidades que tuve yo, pero podría ser mejor si se lo propusiera, pero ahí está el problema, no se lo propone, porque no le interesa. No se interesa por sí mismo, sólo se interesa si alguien más está a su lado apuntalándole su autoestima en alza y esa no es la gracia. Se abandona así mismo si no hay nadie que le esté levantando la moral o el ánimo día a día. Y eso es muy cansador, y acaba por agotar.

Y es eso lo que no aprende, a hacerse cargo de su propia vida en términos emocionales.

Cree porque ahora tiene más actividades, es más independiente. Pero no entiende que no es ese el problema, puede tener todas las actividades que quiera, es libre se hacerlo, siempre lo ha sido, pero la cuestión que no comprende es que las cosas tienen todas su tiempo, que hay TIEMPO PARA TODO y que TODO TIENE SU TIEMPO.

Hay momentos para todo en la vida, y no se puede correr cuando aún no se camina.

Hay prioridades y prioridades, unas más importantes que otras.

Que la vida no es una suma o una multiplicación, aveces el orden de los factores sí importa porque dependiendo del orden en que vayan los factores afectan el resultado.

No da lo mismo cuando se está comenzando a retomar las conversaciones para ver hacia donde irá todo, que es casi por definición un momento frágil, donde no hay nada arreglado ni seguro, anteponer a ese delicado momento un partido de futbol.

Qué está diciendo con eso? Obvio, que no eres importante.

Y la verdad, por alguien que no me considera importante en su vida, yo no voy a dejar nada de mi vida aquí.

Creo que ya no hay mucho más de qué seguir hablando.

Ya no me siento enamorada, eso creo que le pone una lápida a lo que fue alguna vez esta relación.

 

 

Anuncios
Estándar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s